Misión Naval Venezolana en España

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BREVE HISTORIA DE LA PROPULSIÓN NAVAL

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Por: CC. Erick Jiménez Muñoz

Breve descripción de la evolución de la propulsión, desde las más primitivas embarcaciones hasta la actualidad.


Oficial egresado de la Escuela Naval de Venezuela en el año 1993, con la promoción “Libertador Simón Bolívar” y diplomado como Licenciado en Ciencias Navales. Cursó estudios de ingeniería naval en la Universidad de la Fuerza Armada Nacional (UNEFA), de donde egresó con el título correspondiente. Ha ocupado los diferentes cargos inherentes a su especialidad a bordo de las unidades flotantes de la ARBV, siendo su último desempeño como Jefe de la División de Ingeniería de la Guardacostas “Gral Morán” (GC-12). Durante cinco años ejerció como armador en el Servicio de Mantenimiento de Plataforma de la Base Naval “CA Agustín Armario”. Actualmente se desempeña como jefe de área de Acero y habitabilidad de la Comisión Inspectora para los Patrulleros de Oceánicos de Vigilancia (POV).






     La pasión del hombre por la Mar es tan antigua como la historia del hombre mismo. Desde la Edad de piedra, nuestros antepasados comenzaron a flotar con la ayuda de troncos, procediendo luego a ahuecarlos, siendo estas precarias canoas las primeras embarcaciones propiamente dichas.

       El primer medio de impulso probablemente fueron los brazos de aquellos improvisados marinos dando paso casi inmediatamente al empleo de remos cortos, los cuales poco a poco fueron mejorando sus formas para hacer más eficiente el avance. Luego de esto al hombre primitivo se le ocurrió la idea de unir dos o más troncos para formar balsas que se favorecían de las corrientes para desplazarse, y cuyo mayor aporte fue sin duda la aparición del timón como sistema de direccionamiento de aquellas embarcaciones, que prevalecieron por muchísimos años.

     En una etapa más reciente de la historia del hombre, hace al menos unos cinco mil años, los Egipcios, y los Fenicios se convirtieron en las primeras civilizaciones constructoras de barcos de las cuales se tiene noticias.


     Existe una leyenda que atribuye la aparición del primer mecanismo combinado de propulsión (remo y vela) a los caprichos de Cleopatra, de quien cuentan que disfrutaba navegar por el Nilo, y ordenó se construyeran unos aparejos para que le cubrieran del Sol. Sin embargo es muy posible que dicho invento fuera muy anterior dados los indicios de velas rudimentarias elaboradas por cavernícolas con juncos entretejidos y pieles. Este sistema combinado de remo y vela fue exitosamente aplicado por las Galerías Noruegas “Birremes”, (con dos hileras de remos), poco antes de la aparición de los Vikingos, quienes al perfeccionar sus embarcaciones haciéndolas largas y estrechas con proas que simulaban dragones, efectuaron incursiones en la costa norte de Europa, islas Británicas y el Mediterráneo, internándose incluso hasta el tormentoso Atlántico Septentrional.

     Fueron los griegos quienes perfeccionaron las velas adicionando a las velas cuadradas transversales, unas velas triangulares o latinas con las cuales los navegantes dominaron el viento casi por completo: en su dirección, en ángulo con él, y a veces incluso en su contra.

     El desarrollo y supremacía de los imperios dependía cada vez mas del poderío naval, las acciones bélicas hicieron común el empleo de naves de mayor envergadura, con galeras de hasta ciento sesenta bogadores en disposición de “Trirrenes” (tres hileras de remos). Sin embargo la época de los remos tenía sus días contados, dando a lugar al perfeccionamiento de las velas, lo cual influyó de manera definitiva en la propulsión naval por razones de orden social, y por la importancia de las nuevas maniobras de orden bélico cada vez más separadas de la costa, y por ende con requerimientos de mayor autonomía.

     Alrededor de 1780 se incursionó en el empleo del vapor el cual movía unas grandes ruedas de paletas ubicadas en la medianía de las unidades en ambos costados. Estos primeros vapores eran en realidad veleros a los cuales se había adicionado motores de vapor. Pero estos primeros pasos fueron ampliamente rechazados por los marinos de velas, quienes descalificaban estos avances argumentando que dichas naves eran desaseadas, muy ruidosas y de poca confiabilidad motivado a la vulnerabilidad de las ruedas de paletas, lo cual se convertía en un escollo significativo para propósitos bélicos.

     Entre 1870 y 1880, se produjeron de manera casi simultánea varios perfeccionamientos vertiginosos, primero con la introducción de mejoras en las disposiciones y formas de las ruedas de paleta, y posteriormente con la aparición de las hélices en la llamada época dorada de los vapores. Es en esta época en donde se dejó de usar vapor en motores de émbolo, siendo introducida la turbina de vapor. Los precursores de esta época fueron Jouffroy, Robert Fulton y Charles Dupuy. Los vapores que marcaron la historia fueron el Savannah (el primer vapor en cruzar el Atlántico), el Clemont (la primera nave enteramente a vapor), el Great Western (la nave más bella y poderosa de su época, la cual con cincuenta y dos pasajeros entro al puerto de Nueva York a los catorce días de haber zarpado de Bristol (Inglaterra) con una velocidad media de ocho nudos), entre otros.



El Great Western, vapor de ruedas de paletas de sesenta y seis metros de eslora - lo diseñó el ingeniero Isambard K. Brunel. En 1838 entró en el puerto de Nueva York con ciento cincuenta y dos pasajeros a los catorce días de haber zarpado de Bristol (Inglaterra). Su velocidad media fue de ocho nudos.







     A finales del siglo XIX, e inicios del XX, prosperaron los grandes trasatlánticos, se ensayaron y probaron novedosos diseños de elementos de propulsión, y se usaron medios alternativos de energía para generar el movimiento, entre los cuales el más popular ha sido el motor Diesel, el cual siguen siendo actualmente el de mayor empleo.

     El próspero siglo XX dio a luz sorprendentes avances en diseño y construcción de naves, con aumento de la eficiencia de las maquinarías implementando turbinas a gas y teniendo su máxima expresión en las inmensas posibilidades brindadas por la energía nuclear, permitiendo elevar las capacidades de velocidad y autonomía a niveles que sólo habían sido soñados por visionarios como Julio Verne.

     El futuro de la propulsión naval es la energía nuclear, pero para quienes todavía no disponen de este recurso, como en los comienzos, el futuro tiende a la aplicación y empleo de sistemas combinados cada vez más eficientes, aprovechando las fortalezas de cada sistema y compensando las debilidades. Actualmente se hace referencia a los sistemas CODOG (Combined Diesel or Gas), CODAG (Combined Diesel and Gas), COGAG (Combined Gas and Gas (Rankine)), COGLAG (Combined Diesel Electric and Gas Turbine), los cuales se adaptan a diversas necesidades, incluso se hace referencia al sistema WARP (Waterjets and Refined Propellers) denotando la enorme importancia que ha ido adquiriendo el elemento propulsor.



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Última actualización el Miércoles, 19 de Noviembre de 2008 08:48