Misión Naval Venezolana en España

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente

LA ASIMETRÍA Y EL PODER NAVAL

E-mail Imprimir PDF

Por:  CC. Gustavo Blanco Sáez

        Tradicionalmente, el poder en el mar ha estado referido al control de los océanos; razón impuesta sobre la base fundamental que privilegia al mar y a las rutas marítimas, como factores estratégicos navales. Manteniendo presente esta aseveración sigamos adelante con una serie de planteamientos que nos definirán las raíces propias de las siguientes interrogantes ¿asimetría frente al poder naval? o  ¿asimetría como parte del poder naval?




Oficial Superior egresado de la Escuela Naval de Venezuela en el año 1993 como Licenciado en Ciencias Navales y perteneciente a la promoción “Libertador Simón Bolívar”. Oficial de flota que se ha desempeñado en la especialidad de Armamento a bordo de las unidades flotantes de la ARBV, siendo el último cargo el de Jefe de la División de Sistemas de Combate de la Fragata ARBV “Mariscal Sucre” (F-21). Se desempeño además como Jefe del Departamento de Armas y Electrónica del Comando de la Escuadra. Curso estudios de post-grado en la Universidad Santa María , obteniendo el título de especialista en Gerencia Empresarial. Como miembro de la MNVE, cumple funciones como Jefe de Armamento de la Comisión Inspectora para los Buques de Vigilancia Litoral (BVL).

 

 

 

 

  

         A través de la historia la capacidad de influir en el paso de comercio y en la posibilidad de acceder a la riqueza y el desarrollo han sido el objetivo de las naciones que han construido grandes navíos. El control del comercio significaba el paso libre de los propios bienes y la capacidad de dificultar las de los posibles o potenciales adversarios. Ejemplo de estas confrontaciones lo representaban en tiempos antiguos, las potencias marítimas del Mediterráneo, como lo fueron: los fenicios, los persas y los  romanos. Tiempo después, fueron otros los protagonistas, que procuraron hacerse con el control del Mediterráneo; los españoles, los franceses y los ingleses.


         Todas estas civilizaciones apostaron por la construcción de buques cada vez más grandes, con la razonable idea de ser más eficaces frente al adversario. El objetivo era construir buques más grandes, con el fin de llevar más hombres y desarrollar cada vez, más velocidad y maniobrabilidad. A lo largo de muchos siglos, estos conceptos dominaron el escenario y fueron construyendo la historia del poder naval, pero finalmente en el siglo XIX, el desarrollo de nuevas tecnologías dio paso para que potencias navales pequeñas, apostaran por el empleo de un medio que permitiría operar en cubierto bajo el mar, con la misma o mayor potencialidad para infligir daño y con costos considerablemente menores. Así hizo su aparición el medio asimétrico naval por excelencia, el submarino y su arma ofensiva, el torpedo.

         Durante la Guerra Fría; las entonces potencias mundiales, dieron paso al desarrollo de submarinos tecnológicamente cada vez más sofisticados, algunos impulsados por energía nuclear con misiles balísticos de mediano y largo alcance; es así como el medio asimétrico naval pasaba a ocupar un puesto preponderante en la guerra moderna. Finalizada esta etapa de la historia, las implicaciones para el rol que deben representar las fuerzas navales modernas y que fueron diseñadas en principio para disputar conflictos en amplias extensiones marítimas, comienzan una carrera que ahora está en pleno desarrollo.

         Las grandes unidades navales han sido arrastradas progresivamente hacia las zonas litorales, cuando no eran, como ya lo indicamos, diseñadas para estar allí. Los arquitectos navales de las décadas de 1970 a 1980, preveían las operaciones navales en aguas abiertas, y no para las condiciones actuales, con operaciones en aguas litorales. Las principales potencias navales se preparan ahora para alcanzar mejores condiciones para enviar sus buques a operar en estas áreas, y que están ocasionalmente en una situación desventajosa en relación con adversarios, que aunque más débiles, están en capacidad de emplear recursos menos complejos, más eficaces y menos costosos. Se abre de esta forma un capitulo, de la asimetría en el mar con el uso principalmente de elementos como los siguientes: Sistemas misilísticos desde bases móviles en tierra, submarinos convencionales de pequeño y mediano porte, el uso de minas y el de embarcaciones de ataque rápido con armamento liviano, lanzacohetes y sistemas de misiles guiados.

 

          El caso somalí es de analizar en su impacto sobre el desarrollo e implementación de tácticas para afrontar las incursiones piratas que se llevan a cabo dentro de 50 millas de la costa somalí, lo suficientemente cerca para lanzar ataques con pequeñas embarcaciones contra los buques mercantes que transitan las rutas marítimas. Incluso ya se aventuran con ataques que llegan hasta las 250 millas de costas, limitados por la autonomía de las embarcaciones y apoyándose en instrumentación básica para la navegación. Para hacer frente a esta situación, los esfuerzos militares han llevado a los norteamericanos a desplegar aviones no tripulados UAV Boeing's ScanEagle que pueden ser lanzados desde las cubiertas de los buques de guerra y cumplen labores de vigilancia, ya que se hace sumamente difícil mantener un completo control de las aguas litorales por la rapidez y conocimiento del área que tienen los piratas.

           Otros son los desarrollos, en los que se trabaja para afrontar las amenazas asimétricas. Buques de combate litoral como el USS Independence (eslora: 115 mts)  y el USS Freedom (eslora: 128 mts), construidos por la General Dynamic´s y la Lockheed Martin's respectivamente; con capacidad para transportar lanchas rápidas tripuladas y no tripuladas; además de los UAV. Estos buques cuya inversión asciende a 600 millones de dólares están diseñados para afrontar amenazas de menor tecnología en zonas costeras.

 

 



        Los Buques de Vigilancia Litoral (BVL) disponen de sofisticados sistemas de inteligencia de las comunicaciones y de guerra electrónica, al igual que de un radar de vigilancia que puede contribuir eficazmente en la localización de embarcaciones piratas y repeler con su cañón 35 mm cualquier posible agresión de lanchas rápidas. Adicionalmente, dispone de un bote de acción rápida que puede aproximarse a la costa con mayor facilidad.

 

 


           La labor de vigilancia de los BVL pudiera verse optimizada con aviones no tripulados UAV, ampliando su rango de cobertura, y haciendo un uso racional de otros medios aéreos cuyo costo de operación resulta más elevado.  

 

BIBLIOGRAFIA

 

Notas editoriales:

1)       La MNVE habilita un espacio en la sección de publicaciones profesionales, de la página web, en el que sus miembros pueden publicar artículo técnicos destinados a difundir y compartir aprendizajes, conocimientos y experiencias con los demás miembros de la Armada venezolana.

2)       Las opiniones recogidas en el presente artículo son de la completa responsabilidad de su autor.

3)       los créditos sobre los artículos publicados son igualmente de su autor.

4)       La MNVE no se hace responsable, bajo ningún aspecto jurídico, de las opiniones y/o controversia que pudieran surgir a raíz de la publicación del presente artículo.

5)       Queda prohibida, cualquier forma de reproducción, distribución y transformación de este artículo sin contar con autorización del titular de la propiedad intelectual. La infracción del mencionado derecho puede ser constitutiva de hecho punible.


A continuación podrá emitir un comentario sobre este artículo, o si lo desea puede escribir directamente al autor haciendo clic aquí

Última actualización el Jueves, 19 de Febrero de 2009 18:41